Vladimir (nombre reservado por razones de seguridad), de 48 años, dirige un albergue para personas marginadas en las afueras de Moscú, Rusia. El albergue atiende a camioneros iraníes, drogadictos de Tayikistán y rusos que se recuperan del alcoholismo. La iniciativa surgió tras su conversión al cristianismo mientras cumplía una condena de prisión.
La propiedad, adquirida en 2023 tras conflictos con los anteriores propietarios, tiene capacidad para 15 personas a la vez. Vladimir ha instalado un ahumadero para generar ingresos, pero enfrenta limitaciones:
Se necesitan 1 millón de rublos (R$ 58 mil) para una bomba de agua de pozo;
Otros 500 mil rublos (R$ 29 mil) para la instalación de gas;
Faltan duchas para la higiene de los acogidos.
«Estamos aguantando», dijo a la fuente.
Trayectoria personal
Originario de la región de Moscú, Vladimir cumplió dos condenas que sumaron un total de 12 años por delitos cometidos después del servicio militar. Describió un patrón familiar: «Mi padre estuvo en prisión. Absorbí ese ambiente». En 2002, durante su segundo encarcelamiento, se autolesionó con una cuchilla improvisada. «Me corté la garganta, las venas y el estómago. Los agentes me encontraron cubierto de sangre», dijo.
Conversión
Aislado en la enfermería por infecciones, sufrió una crisis existencial: «Grité: 'Señor, si existes, ¿qué significa?'». Recibió un Nuevo Testamento de manos de evangelistas y se convirtió el 24 de junio de 2005. «Me arrodillé en el hospital y prometí vivir como Dios mandaba». Su cambio de comportamiento llevó a otros reclusos al cristianismo.
Tras su liberación (2005), adoptó estrategias inusuales:
Versículos bíblicos bordados en la ropa durante el encarcelamiento;
Cubrió su coche con pegatinas cristianas;
Distribuye Biblias en hospitales y zonas de conflicto, como Kursk (frontera entre Ucrania y Rusia).
«Estas palabras transforman. Si las crees, evitarás el tormento eterno», afirmó.
Motivación del proyecto
La decisión de crear la casa llegó después de experiencias frustrantes:
Las iglesias locales rechazaron a las personas sin hogar “por el olor”;
Los centros de rehabilitación explotaron a aquellos que acogieron como mano de obra barata;
Los propietarios impedían que la gente se alojara en propiedades alquiladas.
"Entendimos que debíamos tomar medidas por nuestra cuenta", explicó.
En 2023, localizó su casa actual por celular. "No tenía los recursos, pero recé". Los vendedores le rebajaron el precio en 2 millones de rublos (116.000 reales), lo que le permitió comprarla con sus propios ahorros y donaciones.
Vladimir llama al lugar una "casa de alfombra": "Un lugar de descanso para los cansados. Esperamos que Dios complete la obra". El centro, por último, mantiene actividades documentadas por las redes bautistas rusas, aunque opera sin registro formal.
FUENTE https://noticias.gospelmais.com/aceitar-jesus-ex-presidiario-russo-acolhida-marginalizados-179652.html







