¿Te acuerdas de la pequeña Rafif? Hace unos años, te compartimos su historia, donde te contábamos cómo la persecución le había arrebatado a su padre y su fe en Jesús la estaba ayudando a crecer con esperanza.
Ahora te queremos hablar también de su madre.
El conflicto ha dejado una larga sombra sobre la vida de Lilyan, esta madre cristiana que vive en Irak (país nº18 en la Lista Mundial de la Persecución 2026). Los disturbios y la persecución son obstáculos a los que se enfrenta cada día. Y esa sombra se cernió por primera vez cuando su esposo murió en un atentado terrorista.
Era el 2 de mayo de 2010, y el marido de Lilyan se dirigía al trabajo. Era un día como cualquier otro, hasta que encontró una bomba en un autobús, colocada para acabar con la vida de los estudiantes cristianos que se dirigían a la universidad en Mosul. Él alertó inmediatamente a los pasajeros del autobús y salvó numerosas vidas, sacrificando la suya en el proceso.
En aquel momento, Lilyan estaba embarazada. Justo después del atentado dio a luz a una niña a la que llamó Rafif. La pequeña creció, por tanto, sin conocer nunca a su padre.
Dieciséis años después, Lilyan recuerda aquel día con una dolorosa nitidez. Pero no ha renunciado a su fe; más bien, es su fe la que le da fuerzas para seguir adelante.
Refugiados en su propio país
Aquel fatídico día de 2010 fue solo el comienzo de las repercusiones de la agitación terrorista en la vida de Lilyan. Ella y su hija vivían en Qaraqosh hasta que el llamado Estado Islámico invadió la llanura de Nínive en 2014, lo que obligó a su familia y a muchas otras a huir en busca de seguridad.
«De repente nos vimos obligados a dejar atrás nuestro hogar, nuestras pertenencias y nuestras antiguas vidas», recuerda Lilyan. «Fue una época muy difícil. Tuvimos que empezar nuestras vidas desde cero».
Huyeron a Erbil, en la región del Kurdistán iraquí, lo que les planteó más retos. Donde vivían antes se hablaba árabe; pero en Erbil, la gente habla mayoritariamente kurdo. «El país era el mismo, pero el estilo de vida y el idioma eran diferentes a lo que estábamos acostumbrados», recuerda Lilyan.
Persecución y discriminación por su fe
Sin embargo, Lilyan no solo tuvo dificultades para integrarse socialmente. Desde que huyó, también se enfrenta a la discriminación por su fe, un problema que sufren muchos cristianos en Irak. «Ocurre en todas partes y todos los días, en las escuelas, en el trabajo. En mi trabajo como profesora, tratan a los cristianos de forma diferente: se da preferencia a los alumnos de la religión mayoritaria», explica. «Todo se reduce a las conexiones y, como los no cristianos tienen muchos contactos, se les da preferencia para los puestos de trabajo y los ascensos, incluso dentro de las escuelas. A nosotros se nos ignora.
Incluso cuando vas a tramitar tus documentos con las autoridades, intentan retrasarlo. A veces puede tratarse de trámites rutinarios, pero otras veces te das cuenta de que los de los demás se completan más rápido que los nuestros, como cristianos».
Por desgracia, la persecución se extiende también a los estudiantes. «Siempre intentan menospreciar a mi hija de 16 años para que no destaque, aunque sus notas sean excelentes», explica Lilyan.
Hay otra complicación para los estudiantes cristianos. «En lengua árabe, la mayoría de las preguntas y casi todo el material contienen versículos del Corán, especialmente en gramática. Incluso al escribir una redacción, si incluyes versículos del Corán, tu nota será más alta».
Esos retos llevan años marcando la vida cotidiana de creyentes en Irak. Y todo esto era ya así incluso antes de que la guerra volviera a la región.
«Tuvimos que empezar nuestras vidas de cero. Sin nuestra fe no estaríamos donde estamos ahora»
Lilyan, madre cristiana iraquí, viuda por la persecución
«¿Se repetirá la historia?»
En los últimos meses, Erbil ha sufrido más de 800 ataques, al verse atrapada en el fuego cruzado entre Estados Unidos, Israel e Irán. Lilyan recuerda cada uno de ellos con claridad.
«Era un caos. Todo el mundo estaba preocupado, preguntándose: “¿Se repetirá la historia? ¿Volveremos a vivir lo que vivimos en los años 80 o después de 2014 y el desplazamiento?” Fue como otra bofetada en la cara», dice. «Todo el mundo empezó a pensar en qué salvar, qué comprar, cómo sería el futuro, qué sería de nuestros hijos, de nuestra familia.
Especialmente con esos ataques, teníamos mucho miedo porque la embajada estadounidense está cerca de nosotros, así que siempre estábamos preocupados y nos preguntábamos si el siguiente impacto sería en nuestra casa», recuerda Lilyan. «La casa temblaba frecuentemente, y daba mucho miedo».
Aunque la pequeña Rafif casi no tenía recuerdos de los ataques de años atrás, también vio afectada por ellos. «No paraba de preguntar: “¿Terminaré el curso este año? ¿Seguiremos estudiando?”», cuenta su madre. «La mayoría de su generación no había vivido estas guerras y ataques, así que todo esto era nuevo y extraño para ella».
En esos momentos de incertidumbre, Lilyan sabía que tenían que aferrarse a la esperanza del evangelio. «Hice todo lo posible por animar a Rafif a través de la oración y la adoración. Con fe podemos superar cualquier cosa; sin nuestra fe no estaríamos donde estamos ahora», declara. «Dios nos salvó de todos los retos por los que pasamos. La oración es nuestra arma más poderosa, y pude ayudar a mi hija a vencer su miedo a través de la oración».
Mirando hacia el futuro
Las preocupaciones de Lilyan no se centran principalmente en su propio futuro, sino en el de Rafif. «Mi esperanza para ella es la misma que la de cualquier madre iraquí: que haya paz en el país y, por supuesto, quiero que tenga un futuro brillante y maravilloso en un buen lugar como se merezca, ya que se esfuerza mucho en sus estudios».
Pero junto con su esperanza, vienen también preocupaciones persistentes. Rafif irá a la universidad en Mosul dentro de dos años, lo que implicará viajar cada día en el mismo trayecto en el que mataron a su padre. «Estoy muy preocupada por esto», confiesa Lilyan. «No sé cómo voy a ser capaz de dejarla ir allí sola todos los días. Si tengo la oportunidad, me iré del país, porque no quiero que Rafif pase por lo que yo tuve que pasar».
Estas preocupaciones no son exclusivas de esta familia, dada la inestabilidad a la que se enfrenta la región. Pero lo que les distingue de quienes los rodean es su fe inquebrantable que resiste, a pesar del miedo. «La fe y la oración te ayudarán a superar todo. Cuando tienes fe en Dios, Él te llenará de paz».
ORA
Lilyan nos manda esta petición: «Orad para que esta difícil situación pase y por nuestro país, para que esté a salvo y disfrute de la paz».
Ora para que reine una mayor seguridad y tranquilidad en Irak y en todo Oriente Medio.
Ora por el fortalecimiento y la protección del pueblo de Dios en Irak, para que sepan que «el gozo del Señor es [su] fuerza» (Nehemías 8:10).
FUENTE https://www.puertasabiertas.org/es-ES/actualidad/todos/fe-resistente-en-medio-del-conflicto-en-irak/









