En un artículo publicado recientemente , el profesor y teólogo Daniel Santos Ramos sostiene que la relación entre la Iglesia cristiana y el comunismo representa un profundo conflicto ideológico, basado en visiones de mundo antagónicas sobre la naturaleza humana, la sociedad y la trascendencia.
La posición de la Iglesia, tal como ha sido expuesta, no debe ser meramente reactiva, sino más bien basada en una comprensión doctrinal e histórica, y debe ser más contundente y eficaz.
El análisis, de carácter doctrinal e histórico, identifica una incompatibilidad radical a nivel filosófico y antropológico. Por un lado, el materialismo dialéctico, base del comunismo clásico, define al ser humano como un producto de las relaciones económicas y materiales, carente de dimensión espiritual y con un propósito limitado a la realización de una utopía terrenal sin clases.
Por otro lado, la antropología cristiana afirma que la dignidad humana es intrínseca y deriva de que el hombre sea “Imago Dei” (Imagen de Dios), un ser con un destino eterno que trasciende la historia.
Como explica el autor, este choque fundamental hizo inevitable el conflicto histórico. Ramos cita como ejemplos a los «mártires de los gulags soviéticos y los laogai chinos, así como a los sacerdotes perseguidos en Cuba y Corea del Norte», situando la persecución en el contexto de una lucha por la lealtad definitiva del individuo, reclamada tanto por el Estado comunista como por la Iglesia.
La reacción de la Iglesia
Para afrontar este desafío, el análisis propone que la Iglesia adopte una triple estrategia. La primera es apologética (en defensa de la fe), cuyo objetivo es confrontar los supuestos materialistas y afirmar la dimensión espiritual de la humanidad.
La segunda se califica de profética , en la que la Iglesia debe actuar como voz denunciando las violaciones a la libertad religiosa y de conciencia, practicando tanto la incidencia internacional a favor de las comunidades perseguidas por el comunismo, como advirtiendo a las sociedades libres sobre las ideologías totalitarias.
El tercer frente es el diaconal (servicio). Ramos argumenta que la Iglesia debe demostrar en la práctica la superioridad de su acción social mediante la aplicación de principios como la subsidiariedad y la solidaridad. La labor de la Iglesia en escuelas, hospitales y organizaciones benéficas se presenta como un contrapunto al colectivismo estatal, promoviendo a la persona en su totalidad sin privarla de su dignidad y autonomía.
Finalmente, el autor concluye que la eficacia de la Iglesia reside en mantenerse fiel a su identidad y misión, basada en una «esperanza escatológica» que trasciende los proyectos políticos terrenales. La estrategia propuesta busca afirmar una «soberanía que los trasciende a todos: la soberanía de Cristo sobre toda la creación».
La necesidad de que la Iglesia adopte una postura eficaz contra el comunismo es más apremiante que nunca. Sin embargo, esta postura debe evitar las trampas del simplismo y el reaccionarismo. No se trata de adoptar una agenda de derecha o de izquierda, sino de afirmar una soberanía que las trasciende a todas: la soberanía de Cristo sobre toda la creación —concluye el autor—.
¿Quién es el autor?
Daniel Santos Ramos (@profdanielramos) es profesor, licenciado en Literatura Portuguesa-Inglesa (UNICV, 2024) y licenciado en Teología (PUC, MINAS, 2013). Tiene una maestría en Teología (FAJE, 2015) y trabaja como columnista en el portal Guia-me, además de enseñar portugués e inglés en la red pública de escuelas de Minas Gerais y Teología en el IETEB. Es autor de dos libros y miembro de la Asamblea de Dios en Belo Horizonte.
FUENTE https://noticias.gospelmais.com/igreja-precisa-mais-eficaz-frente-ilusao-comunismo-182557.html







