El gobierno de Punjab está tomando medidas para prohibir Tehreek-e-Labbaik Pakistan, o TLP, un partido religioso de extrema derecha que sigue la escuela Barelvi del Islam sunita.
Fundado en 2015 por Khadim Hussain Rizvi y ahora liderado por su hijo Saad Rizvi, el grupo ha cimentado su identidad en la política callejera emocional y la violencia en nombre de la religión. Desde el primer día, se ha valido del miedo, la ira y el poder de las masas para ganar influencia.
El TLP saltó a la fama tras celebrar abiertamente a Mumtaz Qadri, el hombre que asesinó al gobernador de Punjab, Salman Taseer, en 2011 por defender a una mujer cristiana acusada de blasfemia. En lugar de rechazar este crimen, el partido glorificó al asesino. El momento demostró claramente que el TLP representaba el extremismo, la intolerancia y el rechazo al Estado de derecho.
Desde entonces, el TLP ha utilizado las leyes de blasfemia de Pakistán como arma para sembrar el caos y el odio. Sus manifestaciones y protestas suelen tornarse violentas, provocando ataques contra la policía, propiedades gubernamentales e incluso ciudadanos comunes. El grupo ha exigido repetidamente la pena de muerte para las personas acusadas de blasfemia, convirtiendo los espacios públicos en focos de miedo y derramamiento de sangre.
Las minorías religiosas, especialmente los cristianos y los ahmadíes, han sido las más afectadas por las campañas de odio del TLP. La tragedia de Jaranwala de 2023 es un doloroso ejemplo. Tras la difusión de rumores de blasfemia, turbas inspiradas por la propaganda extremista destruyeron 26 iglesias, incendiaron cuatro barrios cristianos y desplazaron a más de 400 familias. Aun así, el Estado no actuó con firmeza contra los responsables, y ese silencio fortaleció aún más al TLP.
Ahora, el grupo ha vuelto a las calles con una nueva excusa. Esta vez, organizó la "Marcha de Al-Aqsa en Gaza" para rechazar el plan de paz anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump. Aunque el partido afirmó estar mostrando solidaridad con los palestinos, la protesta rápidamente se tornó violenta. Miles de simpatizantes del TLP se enfrentaron con la policía, rompieron barreras y atacaron a las fuerzas del orden. Un policía murió y muchos otros resultaron heridos. Posteriormente, las autoridades detuvieron a más de 2700 trabajadores del TLP e incluyeron a miles en una lista de control de salida.
Esta ola de violencia ha puesto de manifiesto una vez más cómo el TLP perjudica al Estado, sembrando el miedo, atacando a la policía, bloqueando carreteras y desafiando a las autoridades gubernamentales. Cada vez que el Estado dudaba, el grupo se volvía más seguro al usar la religión como escudo para su violencia.
Esta vez, sin embargo, el gobierno de Punjab, encabezado por la ministra principal Maryam Nawaz Sharif, ha decidido tomar medidas contundentes. La provincia ha recomendado la prohibición del TLP, calificándolo de organización extremista. Sus líderes se están incorporando al Cuarto Anexo de la Ley Antiterrorista, y se están llevando a cabo arrestos masivos.
Durante años, las minorías religiosas en Pakistán han vivido bajo la sombra de grupos como el TLP. Los ataques de Jaranwala no fueron accidentales; fueron el resultado de años de tolerancia hacia el extremismo. Veintiséis iglesias quedaron reducidas a cenizas; cuatro barrios fueron arrasados; 400 familias fueron destruidas. Si el Estado hubiera actuado entonces, Pakistán podría no haber llegado a esta crisis actual.
FUENTE https://persecution.org/2025/10/21/punjab-moves-to-ban-tlp-as-years-of-religious-violence-reach-breaking-point/







