Bedford Erickson, un niño estadounidense de tan solo dos años que nació con el síndrome de Schwartz-Jampel (SSJ), una enfermedad genética que causa rigidez muscular y alteraciones óseas, ha conmovido las redes sociales con su sencilla pero profunda fe en Dios.
En un video compartido por su madre, Hollie Erickson, se escucha al pequeño decir con una sonrisa: “Dios me hizo perfecto”. Cuando ella le pregunta si Jesús nos ama, Bedford responde sin dudar: “Sí, mucho”, y ante la pregunta “¿tú amas a Jesús?”, contesta: “Yo lo amo mucho”.
Sus palabras se han vuelto virales e inspiradoras, mostrando cómo la inocencia y la fe de un niño pueden reflejar con claridad la verdad bíblica de que todos somos creados a imagen de Dios.
Los padres, Jesse y Hollie, comenzaron a compartir en redes sociales la historia de su hijo para mantener informados a amigos y familiares, sin imaginar el impacto que sus mensajes tendrían.
El video más divulgado muestra a Bedford superando sus limitaciones físicas y logrando subir a una acera por primera vez. Para Hollie, este momento fue una oportunidad de fe: “Si un niño de dos años puede entender que la repetición construye resistencia, también nosotros podemos perseverar en amar, perdonar y dedicar tiempo a Jesús cada día”.
La madre del pequeño publicó un mensaje alentando a otros: “Cualquier persona puede ser grosera o indiferente, pero hay libertad en vivir bajo el amor de Dios. Podemos ser diferentes, irradiando la luz de Cristo”.
La familia ha convertido cada desafío en un testimonio de esperanza. Hollie citó Éxodo 17 como inspiración, comparando su experiencia con la historia de Moisés sostenido por Aarón y Hur durante la batalla: “Cuando recibimos el diagnóstico de Beddy, sentí que iba a caer, pero Dios puso a personas a nuestro lado que nos sostuvieron en oración y apoyo. Tal vez tú también necesites personas que te levanten. Ora por ellas”.
Hoy los Erickson están recaudando fondos y construyendo un parque accesible en su casa, un sueño nacido del deseo de darle a Bedford un espacio adaptado donde pueda jugar y seguir inspirando a otros. A través de sus redes, Hollie reconoce que, aunque el camino no ha sido fácil, la fe ha sido su sustento: “Hay días difíciles, pero es la mano de Dios la que sostiene todo”.
Citando Juan 6, la madre recuerda cómo Jesús preguntó a sus discípulos si también querían irse cuando otros lo abandonaron, a lo que Pedro respondió: “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”. Hollie afirma: “Esa es nuestra respuesta en cada momento difícil: ¿a dónde más podríamos ir? Jesús es todo”.
Aun en los días inciertos sobre el futuro de su hijo, confía plenamente en Dios: “Cada vez que me preocupo, el Señor me recuerda: ‘No importa dónde vaya, siempre tendrá personas a su alrededor’”.
La historia de Bedford da vida al Salmo 139:14: “Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras”. El niño declara con su vida que la perfección no depende de la ausencia de dificultades, sino de la presencia del Creador en medio de ellas.
Su testimonio invita a recordar que la debilidad humana no es obstáculo para la gloria de Dios, sino una oportunidad para que el poder divino se manifieste plenamente, como enseña 2 Corintios 12:9: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.
La familia Erickson continúa compartiendo su fe a través de cada paso de Bedford, demostrando que el amor, la fe y la comunidad pueden transformar cualquier diagnóstico en un testimonio de victoria y gratitud.
FUENTE https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas/con-solo-2-anos-este-nino-con-rara-enfermedad-inspira-a-miles-al-declarar-el-amor-de-dios-el-me-hizo-perfecto/








