Por siglos, la ciencia fue vista como enemiga de la idea de un creador, pero los matemáticos franceses Olivier Bonnassies y Michel-Yves Bolloré afirman que hoy “la ciencia se ha convertido en aliada de Dios”.
En su libro “Dios, la Ciencia, las Pruebas”, reúnen testimonios de 62 premios Nobel y más de 100 científicos que argumentan a favor de la existencia de un diseñador inteligente detrás del universo. Entre las evidencias citadas destacan el Big Bang, la extraordinaria complejidad del ADN y el ajuste preciso de las constantes físicas que permiten la vida.
Afirman que el Big Bang, lejos de ser casualidad, sugiere el inicio repentino de toda materia, energía, tiempo y espacio; plantean que la imposibilidad de concebir un “antes” del Big Bang da fuerza a la hipótesis de un acto creativo.
Cuestionan: “¿Es realmente un salto considerar la posibilidad de que hubo un acto creador?”, y sostienen que “el Big Bang nos coloca cara a cara con la idea de Dios”.
Incluso preguntan por el “programador” tras la matemática subyacente al universo, ante la precisión inigualable observada en su funcionamiento.
Otro apoyo viene del ajuste fino del universo: la vida existe en la Tierra gracias a una serie de condiciones exactas—desde la inclinación del eje planetario hasta la composición de la atmósfera—y de constantes reguladas con extrema precisión.
“Una variación diminuta en estos parámetros, calculados por Einstein y otros, haría imposible la vida”, destacan los autores, considerando improbable que hayan surgido por azar.
Esto refuerza la hipótesis de un creador supremo que diseñó específicamente el cosmos para permitir nuestra existencia.
Sobre el origen de la vida, resaltan el salto “vertiginoso” de la materia inerte al complejo código genético del ADN, que el mismo Francis Crick consideró “casi un milagro”.
El ADN revela un sistema codificado avanzado que, para los autores, solo puede explicarse mediante una inteligencia superior responsable del surgimiento de la vida.
El mapeo del genoma humano y la universalidad del ADN abonan la tesis de un plan deliberado para la creación. Citados ejemplos como la Teoría de la Relatividad de Einstein—quien veía la luz como elemento constante y asociada en la Biblia a Dios—también sirven de fundamento a quien ve armonía entre fe y ciencia.
Experimentos de física cuántica, como el emaranjamiento, muestran fenómenos inexplicables por marcos deterministas y sugieren “otro lado de la realidad”. Los autores concluyen que el carácter indeterminado y misterioso de la física actual apunta indirectamente a la existencia de Dios.
En suma, los científicos franceses afirman que la cantidad de evidencias es “abundante, clara y racional”, respaldada en la razón y el análisis minucioso. Señalan que hoy se vive un cambio de paradigma intelectual donde la posibilidad de un creador deja de ser una cuestión marginal y gana fuerza desde el ámbito científico.
Estos hallazgos muestran que la fe y razón no son enemigos, sino aliados que revelan la majestuosidad del Creador. La complejidad y belleza del universo y de la vida nos confirma que “Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1).
Finalmente, la convergencia de ciencia y fe alienta a creyentes a compartir con confianza su esperanza, sabiendo que la verdad de Dios resplandece tanto en la revelación bíblica como en los avances científicos.
FUENTE https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas/una-vez-mas-la-ciencia-respalda-la-existencia-de-dios-llamandolo-el-disenador-extraordinario-del-universo/








