Para muchos norcoreanos que logran salir del país, la huida ocurre en silencio y con extremo cuidado. Al cruzar la frontera hacia un país vecino, llevan solo lo que pudieron ocultar. Algunos lo hacen de manera ilegal; otros consiguen permisos de salida, muchas veces mediante sobornos.
Sin embargo, al llegar a casas seguras, refugios mantenidos por Puertas Abiertas y socios locales, se encuentran con algo que nunca antes habían podido tener: la Biblia.
Por primera vez en sus vidas, estos refugiados pueden abrir las Escrituras sin temor a una ejecución inmediata. En un país donde el cristianismo es considerado un delito y una amenaza para el régimen, este encuentro con la Palabra de Dios ocurre en lugares ocultos, pero llenos de significado.
¿Por qué cada vez menos norcoreanos logran huir a otros países?
En los últimos años, cada vez menos norcoreanos han logrado escapar hacia otros países. La seguridad en las fronteras se ha intensificado, lo que hace que los cruces sean más peligrosos y menos frecuentes. Aquellos que consiguen llegar suelen ser llevados a casas seguras de socios de Puertas Abiertas, donde reciben alimento, refugio, atención médica y acompañamiento pastoral.
Algunos permanecen en estos lugares por poco tiempo antes de continuar su viaje. Otros se quedan por períodos más largos mientras planifican sus próximos pasos. Independientemente del tiempo de permanencia, estas casas seguras se convierten en espacios de protección física y, al mismo tiempo, de profundo encuentro espiritual.
El impacto del primer contacto de norcoreanos con la Biblia
En muchos de estos espacios ocultos, refugiados norcoreanos abren la Biblia por primera vez. Durante toda su vida, han escuchado que los cristianos son enemigos del Estado, que la fe es un veneno y que las Escrituras son peligrosas. Al leer el texto bíblico, esas narrativas chocan con lo que encuentran en las páginas de la Palabra de Dios.
Esta distancia entre la propaganda y la realidad puede ser desconcertante. La transformación, sin embargo, no siempre es inmediata. Muchos de estos refugiados han vivido toda su vida en un sistema que les enseñó a desconfiar de todo lo que está fuera del control del Estado. Abrir la Biblia implica confrontar no solo nueva información, sino también una comprensión completamente distinta sobre la verdad, la autoridad y el propósito.
Algunos llegan a la fe cristiana. Otros permanecen inseguros. Sin embargo, todos son impactados por este encuentro
El paradójico papel de las casas seguras
Las casas seguras ofrecen protección física y la oportunidad de conocer la fe cristiana, pero también implican un doloroso contraste. El conocimiento adquirido en estos lugares puede volverse extremadamente peligroso si el refugiado es capturado posteriormente.
Ya sea que alguien haya cruzado la frontera de manera ilegal o haya conseguido un permiso de salida, si es detenido en el extranjero o al regresar a Corea del Norte —incluso por motivos no relacionados con la fe— enfrentará interrogatorios sistemáticos.
Las autoridades suelen hacer tres preguntas específicas:
¿Frecuentaste alguna iglesia?
¿Te encontraste con misioneros o cristianos surcoreanos?
¿Leíste la Biblia?
Aun sin pruebas físicas, lo que la persona aprendió, memorizó o llegó a creer puede ser revelado durante el interrogatorio. La Biblia estudiada en un entorno seguro puede convertirse en evidencia en su contra. Las consecuencias son graves e incluyen prisión, tortura, campos de trabajo forzado o incluso la muerte.
Una decisión que lo cuesta todo
Aun así, muchos refugiados deciden regresar. Vuelven por sus padres ancianos, hijos que quedaron atrás y cónyuges que no pudieron huir. No llevan la Biblia en su equipaje, pero sí lo aprendido en el corazón y en la mente: algo que no puede ser confiscado, pero que tampoco puede ocultarse fácilmente si son interrogados.
“Ofrecemos protección y las Escrituras, pero sabemos que lo que aprenden aquí puede costarles todo si regresan a casa. Cada vez que alguien estudia la Biblia en una casa segura, está tomando una decisión sobre lo que llevará consigo. Esa es la parte más difícil de nuestro trabajo”, comparte un socio local de Puertas Abiertas.
¿Cómo orar por los cristianos norcoreanos?
Ora para que los norcoreanos que tienen su primer contacto con la Biblia encuentren a Dios en medio de la confusión, el dolor y las preguntas, y que la verdad supere años de mentiras.
Pide protección divina sobre las casas seguras y las redes que las sostienen, para que no sean descubiertas y continúen siendo lugares de refugio y verdad.
Intercede por los socios locales de Puertas Abiertas que enseñan la Biblia aun conociendo los riesgos que enfrentan sus alumnos, para que Dios les conceda fuerza, sabiduría y perseverancia.
Ora también por las autoridades y perseguidores de los refugiados norcoreanos, para que el amor de Cristo alcance sus corazones y se abran caminos de justicia.
Alimento y refugio para cristianos norcoreanos
Puertas Abiertas trabaja para apoyar a refugiados norcoreanos mediante casas seguras, atención integral y apoyo espiritual. Este trabajo solo es posible gracias al compromiso de la iglesia global y de cristianos que sostienen la misión con oración y generosidad.
fuente https://puertasabiertasal.org/cristianos-perseguidos-noticias/norcoreanos/








