Said Abdelrazek, un egipcio converso al cristianismo y preso de conciencia reconocido internacionalmente, se enfrenta a una inminente audiencia judicial que, según advierten sus defensores, podría determinar si vive o desaparece en el tristemente célebre sistema de detención de Egipto.
Abdelrazek, converso del islam al cristianismo, comparecerá el 21 de abril ante el Primer Circuito Penal Antiterrorista de Egipto en Badr, un tribunal ampliamente criticado por los defensores de los derechos humanos por la falta de garantías procesales y la opacidad de sus procedimientos. Las autoridades lo acusan de delitos relacionados con el terrorismo, que, según sus partidarios, se derivan únicamente de su conversión religiosa y de su intento de modificar legalmente sus documentos de identidad para reflejar su fe cristiana.
Defensores internacionales y familiares describen el caso como emblemático de los riesgos que enfrentan los conversos religiosos en Egipto, donde la apostasía —abandonar el Islam para abrazar otra fe— no está formalmente tipificada como delito, pero a menudo se persigue bajo cargos de seguridad ampliamente definidos.
El complejo judicial de Badr, donde se celebrará la vista de Abdelrazek, ha suscitado una creciente preocupación entre los observadores internacionales. Los críticos argumentan que sus circuitos antiterroristas operan con escasa transparencia y niegan sistemáticamente a los acusados las garantías legales básicas.
Según informes de organizaciones de derechos humanos, las personas llevadas ante estos tribunales a menudo se enfrentan a una detención preventiva prolongada, un acceso limitado a un abogado y procedimientos que no cumplen con los estándares internacionales de un juicio justo.
Falta de protección
El caso de Abdelrazek ha sido destacado por la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés), que lo ha designado preso religioso de conciencia: una persona encarcelada por sus creencias o identidad sin haber cometido ni defendido actos de violencia.
Abdelrazek se encuentra actualmente detenido en la prisión del 10 de Ramadán de Egipto, donde, según informes, ha sido víctima de maltrato físico y privado de alimentación adecuada, atención médica y otras necesidades básicas. Estas condiciones concuerdan con las preocupaciones existentes desde hace tiempo sobre las condiciones carcelarias en Egipto, especialmente para quienes están detenidos por motivos políticos o religiosos.
Diversos grupos defensores de los derechos humanos advierten que su detención continuada en estas condiciones supone una grave amenaza para su salud y seguridad.
Este caso también plantea interrogantes preocupantes sobre el sistema internacional destinado a proteger a los refugiados vulnerables.
A pesar de contar con la certificación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Abdelrazek fue devuelto a Egipto por la fuerza desde Rusia, una medida ampliamente condenada como devolución ilegal. La devolución ilegal, prohibida por las normas jurídicas internacionales, consiste en devolver a personas a países donde corren el riesgo de sufrir persecución continua.
Para colmo de males, los defensores de los derechos humanos afirman que la solicitud de visa humanitaria para Australia, presentada en mayo de 2024, aún no ha recibido respuesta. La prometida de Abdelrazek, ciudadana australiana, ha pedido públicamente una intervención urgente, criticando lo que describe como la falta de compromiso diplomático significativo por parte de Australia, según la correspondencia revisada por International Christian Concern.
Llamamientos a la acción urgente
Los defensores de los derechos humanos instan a los gobiernos y a las coaliciones internacionales a actuar con rapidez antes de la audiencia del 21 de abril.
Entre las peticiones clave figuran los llamamientos a Australia para que acelere el proceso de visado humanitario de Abdelrazek y garantice su reubicación segura, así como una presión internacional coordinada sobre las autoridades egipcias para asegurar un juicio justo y un trato humano.
Los defensores también piden un mayor escrutinio de los tribunales antiterroristas de Badr y de los funcionarios que los presiden, advirtiendo que, sin rendición de cuentas, es probable que estos casos continúen.
La situación de Abdelrazek refleja desafíos más amplios que enfrentan las minorías religiosas y los conversos en Egipto. Si bien la constitución del país garantiza nominalmente la libertad de creencias, los conversos del islam a menudo enfrentan una fuerte presión social, obstáculos legales y vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad.
En la práctica, los intentos de cambiar la identidad religiosa en documentos oficiales pueden dar lugar a arresto, detención y enjuiciamiento bajo cargos que los presentan como amenazas a la seguridad nacional.
fuente https://persecution.org/2026/04/13/upcoming-trial-threatens-egyptian-christian-convert/








