La pregunta de hoy es de una persona ajena a la fe, Sarah. Sarah no es cristiana. Dice que quizá nunca lo sea. Pero tiene amigos cristianos, y ellos la animaron a enviar esta pregunta a Ask Pastor John: ¿Por qué los cristianos le dan tanta importancia al sexo? ¿Por qué tantas prohibiciones sobre algo tan natural y personal?
Esto es lo que escribió Sarah, estudiante de la Universidad Texas A&M en College Station, Texas:
Pastor John, gracias por considerar esta pregunta de una estudiante universitaria que no creció como cristiana y que tampoco está realmente convencida de que vaya a convertirse en cristiana. Pero aquí estoy, rodeada de cristianos en la universidad, e incluso tengo algunos buenos amigos cristianos. Les he preguntado esto y me han sugerido que se lo pregunte también a usted. Aquí voy. A menudo me pregunto por qué los cristianos se obsesionan tanto con el sexo y con lo que constituye lo prohibido o lo incorrecto, que son muchos, si no la mayoría, de los actos sexuales, hasta donde yo sé, y sin duda todo lo que se sale del matrimonio heterosexual monógamo. Desde fuera, parece que hay muchas prohibiciones innecesarias en torno a algo tan físico, natural, instintivo y personal. ¿Puede explicar por qué el sexo es tan importante para los cristianos?
Sarah, probablemente tengas más razón de lo que crees. Los cristianos le dan mucha importancia al comportamiento sexual, probablemente más de lo que te das cuenta. Así que tu pregunta es muy buena. ¿Por qué el sexo es tan importante para los cristianos? ¿Por qué los cristianos reservan el acto sexual para el matrimonio heterosexual monógamo? Déjame intentar responder a esto primero con una pregunta personal para ti, Sarah, y luego con una explicación más larga basada en la Biblia.
Sarah, ¿no dirías que en lo más profundo de tu feminidad hay un deseo de no ser utilizada sexualmente por un hombre simplemente para su gratificación física? ¿No sientes que entregar tu yo más íntimo a un hombre sería más hermoso y satisfactorio si ese hombre se preocupara profundamente por ti como persona y no solo como una vagina? En otras palabras, ¿no tienes ya, en cierto modo, escrito en tu corazón el marco de una sexualidad sana, es decir, ser apreciada como persona en una relación comprometida?
Dios creó el matrimonio de esta manera como una especie de parábola de la propia relación de Dios con Su pueblo
Ahora bien, si eso es cierto —si no estoy poniendo palabras en tu boca—, entonces la respuesta a tu pregunta es que Dios ha dado a los cristianos, en la Biblia, una teología completa que da cuenta de esos mismos sentimientos que tú ya tienes (al menos en forma de granito, en forma de semilla).
Así que, permíteme recurrir a la Biblia y bosquejar la enseñanza de la Escritura que explica por qué la sexualidad es tan importante para los cristianos.
El matrimonio como parábola
Empecemos por la creación. En Génesis, el primer libro de la Biblia, dice: «Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Gn 1:27). Así pues, el varón y la hembra, con todas nuestras profundas diferencias que van mucho más allá de la anatomía y las hormonas, fueron idea de Dios para nuestro bien. Luego, en el segundo capítulo de la Biblia, Dios presenta el matrimonio de esta manera: «Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne» (Gn 2:24). Así pues, un hombre y una mujer se adhieren el uno al otro en una unión tan íntima que puede llamarse «una sola carne».
Ahora bien, lo que Dios revelará más adelante (y que no estaba claro al principio) es que Dios creó el matrimonio de esta manera como una especie de parábola de la propia relación de Dios con Su pueblo, las personas que confían en Él. Vemos esta imagen en Ezequiel. El profeta Ezequiel, en el Antiguo Testamento, escribió que Dios le dice a Su pueblo elegido, Israel: «“Entonces pasé junto a ti y te vi, y tu tiempo era tiempo de amores; extendí Mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigo, y fuiste Mía”, declara el Señor DIOS» (Ez 16:8).
Por lo tanto, el significado de la sexualidad, expresado en una relación de pacto entre un hombre y una mujer, se eleva más allá de lo que podemos imaginar, porque está diseñado para representar a Dios y a Su pueblo en una unión de pacto mutuo que durará para siempre. Eso es enorme. Ese es el propósito supremo de la sexualidad, que nadie conocería sin la revelación que Dios hace de estas cosas en Su Palabra.
Jesús, nuestro esposo
Cuando Jesús viene al mundo como la encarnación misma de Dios, se presenta como el esposo del pueblo del Señor. Dios va a concretar, por así decirlo, esta parábola de Su relación matrimonial con Su pueblo. Ahora serán Cristo y la iglesia —la iglesia cristiana— quienes representen al hombre y a la mujer en el matrimonio. Así que, cuando la gente le pregunta a Jesús por qué Sus discípulos no ayunan, Él responde: «¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán» (Mt 9:15).
La sexualidad representa a Cristo y a la iglesia, y no queremos representar a Cristo como infiel a Su pueblo del pacto
Luego, en Efesios 5, el apóstol Pablo ofrece la descripción más completa del matrimonio como una parábola de la relación entre Cristo y Su iglesia. Él escribe:
Maridos, amen a sus mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio Él mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a Sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada (Ef 5:25-27).
Entonces, se puede ver la enorme importancia que la Biblia le da al significado de la sexualidad como varón y mujer, y por qué la consumación de esa relación pertenece a una relación de pacto de por vida: representa a Cristo y a la iglesia, y no queremos representar a Cristo como infiel a Su pueblo del pacto. Cristo no va de cama en cama. Él tiene un solo pueblo; Él es fiel. Por lo tanto, la iglesia tampoco debería ir de cama en cama. Eso es lo que representa la sexualidad humana.
Templo del Espíritu
Tiene sentido cuando llegamos a 1 Corintios 6:13-15 y escuchamos este lenguaje fuerte y sorprendente que Pablo utiliza para guiar el comportamiento sexual de los cristianos de Corinto. Él dice: «El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Y Dios, que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros mediante Su poder» (1 Co 6:13-14). Eso es asombroso. Es una afirmación asombrosa de que el cuerpo es para el Señor y el Señor es para el cuerpo. Dios no está en contra del cuerpo; está a favor del cuerpo. Él creó el deseo sexual y quiere que se canalice en sus expresiones más poderosas y hermosas en el matrimonio. Pablo continúa en el versículo 15: «¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo!».
Dios no está en contra del cuerpo; está a favor del cuerpo. Él creó el deseo sexual y quiere que se canalice en sus expresiones más poderosas y hermosas en el matrimonio
Sarah, si te vuelves cristiana —oro para que lo hagas, y tus amigos también están orando por esto—, significa que estarás profundamente unida a Jesucristo. Él será tu justicia, tu tesoro y tu esperanza, y tu cuerpo será profundamente parte de Él, una representación de Su cuerpo. Entonces, ¿cómo lo usarás?
Y aquí hay una cita más para responder a esa pregunta, del apóstol Pablo, cerca del final de 1 Corintios 6: «Huyan de la fornicación. […] ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo» (vv. 18-20). Los cristianos creemos que, cuando Cristo murió, pagó el precio por nuestro pecado para que pudiéramos tener gozo eterno con Él. Cristo nos compró, por así decirlo, con Su sangre. Le pertenecemos en cuerpo y alma. Por lo tanto, nuestros cuerpos existen para Su gloria.
No son reglas arbitrarias
Espero que esto te dé una idea, Sarah, de la enorme y hermosa base teológica de la sexualidad humana en la que creemos los cristianos. No tenemos unas pocas normas arbitrarias sobre lo que se debe y no se debe hacer. Tenemos una hermosa imagen del amor de Dios que abraza a un pueblo que no lo merece, proveyéndole la felicidad eterna en un tipo de relación matrimonial con Jesucristo, junto con todo el gozo exquisito que eso representa. Mientras tanto, lo que hacemos con nuestros cuerpos debe representar esa preciosa realidad, y estoy seguro de que a tus amigos cristianos de la Universidad Texas A&M les encantaría que les acompañaras en ese gozo.
Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por María del Carmen Atiaga.
John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.
fuente https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/sexo-peligroso-cristianos/








