La creciente crisis alimentaria en Cuba está afectando gravemente a las comunidades cristianas, que enfrentan una escasez extrema y una inflación creciente. La nación ocupa el puesto 26 entre los 50 países donde los cristianos sufren mayor persecución, y es el país latinoamericano con la posición más alta en la lista. En medio de estas dificultades, la fe y la solidaridad se han convertido en herramientas esenciales para sobrevivir.
Antonio*, un pastor con más de 30 años de servicio, comenta: “El país está en crisis desde hace muchos años, pero los últimos años han sido los peores en términos de escasez de alimentos”. Según The Economist, esta es la crisis más grave en Cuba desde la caída de la Unión Soviética, de cuya economía dependía fuertemente.
“A diferencia de otros países, aquí en Cuba no puedes vender lo que produces en tu finca. Todo debe ser vendido al gobierno a precios que ni siquiera cubren los costos de producción, y es el gobierno quien distribuye o vende los productos. Si eso no cambia, nada va a mejorar”, dice Miguel*, comerciante cubano y pastor.
El papel de la iglesia en la crisis
La escasez es tan extrema que, de acuerdo con el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, siete de cada diez cubanos ya han dejado de hacer comidas por falta de dinero o de alimentos. Además de la escasez de comida, también hay falta de gasolina, medicamentos y suministros básicos. “Hemos visto a muchos enfermos, miembros de la iglesia o sus familiares, siendo enviados de regreso a casa sin tratamiento”, lamenta Antonio*.
El pastor Antonio enfatiza que la iglesia cumple un papel vital no solo en la proclamación de la Palabra de Jesús, sino también en brindar esperanza y sustento a los necesitados. Sin embargo, la crisis limita severamente la capacidad de la iglesia para ayudar.
El pastor Miguel también señala el aumento de la persecución gubernamental hacia los líderes religiosos, especialmente aquellos que tienen vínculos internacionales. “Las restricciones impiden que los pastores participen en congresos internacionales donde solían recaudar fondos para ayudar a cubanos vulnerables. El gobierno teme que los pastores los ‘difamen’ o colaboren con organizaciones extranjeras para derrocar el régimen”, explica.
La persecución a los cristianos en Cuba se manifiesta mediante la intensificación de la vigilancia y la presión sobre los líderes religiosos. A pesar de estos desafíos, las comunidades cristianas siguen uniéndose para ayudarse mutuamente. Desde 2021, Puertas Abiertas ha distribuido alimentos a cerca de 500 familias. “Aunque el número de beneficiarios es pequeño en comparación con el total de cristianos afectados en el país, representa un avance”, dice Josué Váldez*, colaborador local de Puertas Abiertas en Cuba.
Desde el año pasado, Puertas Abiertas también ha apoyado la creación de al menos siete proyectos de generación de ingresos iniciados por iglesias para ayudar a sus comunidades. Estas iniciativas, que incluyen el cultivo de cacao y la venta de cerdos, beneficiaron directamente a más de 31 personas.
FUENTE https://puertasabiertasal.org/cristianos-perseguidos-noticias/crisis-alimentaria-afecta-a-comunidades-cristianas-en-cuba







