Siria (International Christian Concern) — En las primeras elecciones celebradas en Siria desde que las fuerzas rebeldes depusieron al dictador Bashar al-Assad en diciembre de 2025, se anunciaron 119 nuevos parlamentarios tras la votación que comenzó el domingo.
Otros 21 escaños no fueron votados porque representan áreas que actualmente no están bajo control del gobierno, y los setenta escaños restantes en el parlamento de 210 miembros serán designados directamente por el presidente Ahmed al-Shara.
Las zonas controladas por los kurdos en el noreste se encuentran entre las actualmente excluidas de la votación, ya que su relación con la administración de Shara aún no se ha finalizado.
El proceso electoral no solicitó el voto directamente del público, sino que se dirigió a los consejos locales elegidos por los organismos electorales regionales. Se consideró logísticamente imposible realizar una votación pública directa en ese momento, debido a que muchos ciudadanos se encontraban desplazados y sin la identificación adecuada tras décadas de guerra civil.
Según los resultados iniciales, solo seis escaños fueron otorgados a mujeres y menos de una docena a miembros de comunidades religiosas y étnicas minoritarias. La abrumadora mayoría de los elegidos pertenece a la mayoría suní dominante, lo que genera preocupación ante la posibilidad de que el nuevo parlamento marque el comienzo de una era marcada por el nacionalismo suní.
Según informes de prensa, solo un cristiano fue elegido. Si bien los cristianos se concentran principalmente en ciudades como Damasco y Alepo, estas zonas no eligieron a un representante cristiano.
Los observadores, tanto nacionales como internacionales, esperan con interés los 70 nombramientos parlamentarios del presidente Shara, que se anunciarán en las próximas dos semanas. Funcionarios del gobierno sirio han indicado que sus nombramientos buscarán corregir algunos de los desequilibrios en los resultados electorales. Queda por ver si los nombramientos cumplirán esa promesa o consolidarán la mayoría sunita ya establecida.
Si bien el nuevo gobierno de Sharaa ha prometido proteger a las minorías religiosas y su lugar en la sociedad, un esfuerzo inclusivo de ese tipo debe superar décadas de tensión entre comunidades y está lejos de ser una conclusión segura.
Sharaa ha hecho numerosas declaraciones ensalzando las virtudes de la tolerancia religiosa y ha adoptado medidas concretas para garantizar su seguridad.
“La diversidad es nuestra fortaleza, no una debilidad”, declaró Sharaa en un edicto tras capturar Alepo camino a Damasco en diciembre de 2025.
Aun así, se dice que combatientes alineados con el HTS fueron puerta por puerta tras la toma de Damasco, pidiendo a los residentes que identificaran su fe, lo que sugiere que la religión podría seguir siendo un foco de tensión. Sharaa es una defensora declarada de la ideología salafista-yihadista y tiene raíces mucho más profundas como perseguidora de la religión que como promotora de su libre práctica.
Parte de la inconsistencia del mensaje puede deberse al hecho de que Sharaa siempre se ha centrado en oponerse al régimen de Assad, en lugar de establecer claramente su propia visión positiva para el país.
Algunos analistas predicen que el profundo arraigo de Sharaa en la yihad islámica provocará nuevos ataques contra comunidades de minorías étnicas y religiosas. Sharaa comenzó su carrera con el Estado Islámico en Irak, antes de crear su propio grupo militante alineado con Al Qaeda en Siria.
Otros analistas sostienen que la principal preocupación de Sharaa será reconstruir un país desgarrado por décadas de guerra, algo que requerirá cooperación internacional y puede incentivar a Sharaa a respetar las normas internacionales de derechos humanos.
Mientras la comunidad internacional observa atentamente qué tipo de gobierno reemplazará al régimen de Asad, cientos de miles de minorías religiosas en Siria también observan atentamente. Para ellas, el respeto del nuevo gobierno por la libertad religiosa es una incógnita profundamente personal.
Si Sharaa continuara mostrando su apoyo a los derechos de los cristianos y otros grupos, como los alauitas y los drusos, sería un cambio fundamental para mejor. Pero ese resultado está lejos de estar garantizado, y volver a sus antiguas costumbres cuando colaboraba con el Estado Islámico y Al Qaeda sería desastroso para estas comunidades, ya de por sí vulnerables, que tanto sufrieron bajo el régimen de Asad.
FUENTE https://persecution.org/2025/10/09/syrias-parliamentary-elections-a-historic-but-limited-step/








