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Lleva su cruz
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El pastor Dorji recibe con una gran sonrisa a los colaboradores de Puertas Abiertas, nos hace pasar a una sala y nos indica dónde sentarnos. Tomamos asiento en la modesta estancia, con muy pocos muebles. Como los edificios de alrededor, su casa luce la arquitectura típica butanesa, de colores vivos (verde, amarillo, rojo y marrón), un rasgo habitual en la Tierra del Dragón del Trueno: Bután (país nº34 en la Lista Mundial de la Persecución 2026). 


Fiel a la identidad de su país, el pastor Dorji viste el traje nacional: un gho a rayas marrón oscuro y granate (una túnica hasta la rodilla con las mangas dobladas) y calcetines largos hasta la rodilla. Su rostro refleja orgullo mientras explica el significado de esta vestimenta tradicional. 


Ese mismo orgullo y honor se reflejan en su rostro cuando relata su encuentro y su relación con el Dios vivo.


En la desesperanza, halló esperanza eterna

Hace muchos años perdió a su padre por culpa de la brujería. Según cuenta el pastor Dorji, su familia estaba bajo un hechizo. «Mi padre murió joven. A pesar de ser hechicero, no pudo salvarse a sí mismo. Más tarde, yo mostré síntomas parecidos y enfermé gravemente, al borde de la muerte. Estaba aterrado, convencido de que moriría igual que mi padre». 


El pastor Dorji viene de una familia numerosa, de seis hermanos. Su hermana mayor y su cuñado eran los únicos creyentes de la familia. 


Cuando estaba en su lecho de muerte, escuchó el evangelio de boca de su cuñado y cómo este podía liberarlo. 


     



«La Biblia nos enseña que la cruz es nuestro camino. Estas cosas han pasado a formar parte de nuestra vida y las llevamos como una cruz»

Sin ninguna otra opción, el pastor Dorji entregó su vida a Cristo y halló en ella la seguridad que buscaba. Al desaparecer el miedo a la muerte, anunció a su familia su decisión de seguir a Cristo el resto de su vida. «Al ser el varón mayor de la familia, tras la muerte de mi padre, quería que toda mi familia estuviera segura y a salvo en Cristo. Les conté mi decisión y les pedí que la consideraran. Poco a poco, uno tras otro, llegaron al conocimiento de la salvación». 


Aunque los miembros de su familia más cercana aceptaron a Jesús, sus familiares de sangre se opusieron con dureza y mostraron su rechazo distanciándose y rompiendo todo vínculo con la familia del pastor Dorji. 


Enfrenta la discriminación incluso en su lugar de trabajo, cuando sus compañeros se enteran de su nueva fe. «Empezaron a aislarme a la hora de comer, diciendo: “ahora que eres cristiano, no está bien que te juntes con nosotros”. Con una sonrisa, yo solía responder “vale” y me quedaba en mi sitio», recuerda el pastor Dorji sobre algunos episodios de sus primeros días de fe.


De aprendiz en Cristo a pastor de Su rebaño 

Al empezar a asistir a la iglesia, la familia creció en la palabra de Dios. Explicando su crecimiento espiritual, el pastor Dorji cuenta: «Mi pastor me formó y me enseñó. Me equipó a través del discipulado. Con su guía, serví en la iglesia como diácono. Al cabo de un par de años, mi pastor se trasladó a otro lugar y la iglesia me nombró pastor». Desde hace casi 16 años, el pastor Dorji sirve a la iglesia y pastorea a unas 28 familias. 


Al preguntarle por la situación actual de aceptación en su sociedad, el pastor Dorji explica: «Incluso ahora, no todos aceptan bien a los cristianos». De pronto, su voz baja un poco y su rostro adquiere un gesto pensativo. 


El día anterior a nuestro encuentro había llovido, y fuera el ambiente seguía frío y húmedo. El olor a tierra mojada aún flotaba en el aire. Mientras el pastor Dorji relata la situación de los cristianos, no podemos evitar relacionarlo con esa misma humedad de la exclusión que persiste en los trabajos, en la sociedad y, lamentablemente, incluso en las familias. 


«A muchas familias cristianas les cuesta alquilar una vivienda en una buena zona, porque la gente no quiere alquilar sus casas a cristianos. Nos miran por encima del hombro. 


Lo mismo ocurre con nuestras reuniones. Como no podemos registrar iglesias, nos reunimos en locales alquilados. Cada vez que los propietarios nos piden que nos vayamos, tenemos que trasladarnos de un sitio a otro. Si nos reunimos y celebramos un culto en nuestras casas, los vecinos se quejan de nosotros. Nos resulta muy difícil tener comunión. 


Sin embargo, unos pocos, movidos por la compasión, nos permiten quedarnos. Gracias a estas personas de buen corazón que nos alquilan sus casas. Además, en algunos barrios la gente se muestra comprensiva y considerada, lo que nos permite seguir con nuestra comunión».


Realidades difíciles 

Aunque suene extraño, otra realidad es que en Bután no existen tiendas que vendan literatura cristiana. Como líder, el pastor Dorji cuenta que esta escasez de literatura cristiana supone un reto importante para líderes como él, pues la necesitan para su madurez espiritual. Cada vez que alguien intenta introducir literatura cristiana en el país, se la confiscan. 


Con los brazos cruzados sobre el pecho, añade: «Otro problema que crece y que me duele son los cada vez más numerosos casos de divorcio. A menudo, los cónyuges dejan a los nuevos creyentes. Incluso en mi propia iglesia hay hombres y mujeres a quienes sus cónyuges han abandonado por haber aceptado a Jesús. Los niños sufren mucho por estas familias rotas y su educación se ve afectada». 


Aprendió a llevar la cruz cada día 

Pero enseguida, citando las Escrituras, el pastor Dorji explica con perspectiva bíblica: «La Biblia nos enseña que la cruz es nuestro camino. Estas cosas han pasado a formar parte de nuestra vida y las llevamos como una cruz. Esto lo aprendí durante la formación en Preparación ante la Persecución. La idea central de las sesiones era cómo podemos perseverar en esas situaciones. Ahora enseño lo mismo a los miembros de mi iglesia y a otros creyentes. 


Los testimonios que compartió el facilitador durante la formación en Preparación ante la Persecución nos tocaron el corazón de verdad. Nos enseñó de una forma muy profunda, animándonos a mantenernos firmes en medio de la persecución». El pastor Dorji comparte así el impacto de la formación en Preparación ante la Persecución, impartida por los colaboradores locales de Puertas Abiertas. 


Como pastor, recomienda y anima a sus hermanos en la fe a hacer esta formación. «Si nuestros miembros de iglesia, sobre todo los nuevos creyentes, aprenden de estas enseñanzas, tendrán la fortaleza para enfrentar la realidad de la vida. Porque no sabemos desde qué ángulo llegará la persecución. Debemos ayudarles a estar preparados», afirma. 


Expresa su gratitud a sus compañeros de oración: «Quiero dar las gracias a cada una de las personas que nos ayudan, que oran por nosotros, que nos apoyan y que se unen a nosotros trayendo este tipo de formaciones que nos fortalecen. Las sesiones son intensas, lo que nos hace lo bastante fuertes para enfrentar la realidad de la vida». 


Se despide diciendo: «La formación en Preparación ante la Persecución realmente prepara a los cristianos para mantenerse firmes en la fe en cada situación que se les presenta». 


*Nombre cambiado por motivos de seguridad. 


fuente https://www.puertasabiertas.org/es-ES/actualidad/todos/puerta-dorji/


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