Cuba registró al menos 873 violaciones de la libertad religiosa en 2025, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH). Detrás de esa cifra hay creyentes detenidos, investigados o llevados a juicio simplemente por practicar o expresar su fe en público. En este contexto, Cuba ocupa ahora el puesto 24 en la Lista Mundial de la Persecución 2026 de Puertas Abiertas, que recoge los lugares más difíciles del mundo para ser cristiano en la actualidad.
Dos jóvenes cristianos, con nueve años de prisión en juego
Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, creadores del proyecto audiovisual independiente El4tico, fueron detenidos el pasado 6 de febrero, cuando la Seguridad del Estado registró la vivienda de Medina en Holguín, confiscando ordenadores, teléfonos, cámaras y otros equipos de trabajo. Ambos se enfrentan a los cargos de «propaganda contra el orden constitucional» e «incitación a delinquir», cargos que podrían acarrear hasta nueve años de prisión.
A principios de julio, ya llevaban cinco meses entre rejas sin juicio ni sentencia. Un dirigente local del Partido Comunista en Holguín los ha tachado públicamente de tener «alma de traidores e invasores». Medina se ha negado a grabar el vídeo de «arrepentimiento» que le exige la Seguridad del Estado, insistiendo en que no tiene nada de qué arrepentirse.
En junio, Kamil logró sacar de la prisión una carta manuscrita, en la que escribe que lo hace «bajo mi entera responsabilidad, incluso a riesgo de mi propia integridad física». Su esposa, Doris Santiesteban, ha renovado su llamamiento público para que los liberen, y cuenta que su hija de tres años pregunta constantemente por su padre.
El caso ha recibido la condena de Amnistía Internacional, el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Comité para la Protección de los Periodistas y la Sociedad Interamericana de Prensa, además de un recurso de hábeas corpus que fue rechazado.
«Hay mucha incertidumbre, y crece cada día. La Iglesia está desempeñando un papel de calma, de traer paz en medio de esta situación»
Líder cristiano cubano, recordando lo que la Iglesia sigue significando para el país
Un menor atrapado en la misma ofensiva, después liberado
Jonathan Muir Burgos, hijo de 16 años del pastor evangélico Elier Muir Ávila, fue detenido el 16 de marzo de este mismo año junto a su padre, después de que la policía citara a ambos tras las protestas antigubernamentales en Morón. Su padre quedó en libertad horas más tarde; pero Jonathan permaneció detenido más de tres meses, acusado de «sabotaje», y fue trasladado a la prisión de Canaleta sin que sus padres fueran informados oficialmente, a pesar de padecer una afección cutánea grave que requiere tratamiento continuo. Solidaridad Cristiana Mundial y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presionaron por su liberación.
Jonathan quedó en libertad a finales de junio de 2026. Su caso ilustra una tendencia más amplia: Prisoners Defenders calcula que, a fecha de abril de 2026, al menos 33 menores se encontraban encarcelados o procesados por motivos políticos en Cuba, a menudo como forma de presión contra las familias creyentes.
Hostilidad, control y vigilancia
En Camagüey, el sacerdote Alberto Reyes volvió a convertirse en blanco de las autoridades después de publicar un texto en el que comparaba la situación del país con un «campo de concentración». Sus palabras sobre la pobreza, la pérdida de libertades y la represión le costaron una citación de la Seguridad del Estado y advertencias de consecuencias legales, una respuesta que muchos interpretan como represalia por cuestionar el relato oficial.
Sancti Spíritus, una iglesia que había instalado paneles solares para hacer frente a los apagones de la isla, sufrió un ataque nocturno: varios desconocidos lanzaron piedras contra el edificio y destrozaron uno de los paneles. Nadie resultó herido, pero el daño interrumpió el funcionamiento de la iglesia. El líder de la iglesia sospecha que el ataque fue instigado por personas vinculadas al Partido Comunista o a los Comités de Defensa de la Revolución, dada la hostilidad previa hacia la independencia de la congregación.
Las restricciones también alcanzan a los programas sociales impulsados por las iglesias. En Las Tunas, un programa de desayunos para mujeres embarazadas gestionado por una iglesia local ha sido clausurado después de que las autoridades exigieran un permiso para cada entrega. Este es un ejemplo más de lo difícil que resulta para las organizaciones religiosas llevar a cabo su labor social de forma independiente.
Aun así, la comunidad cristiana de Cuba sigue adelante. «Hay mucha incertidumbre, y crece cada día. La Iglesia está desempeñando un papel de calma, de traer paz en medio de esta situación», afirma un líder cristiano, recordando lo que la Iglesia sigue significando para el país.
La detención de Ernesto y Kamil, y los tres meses que Jonathan pasó entre rejas antes de su liberación, apuntan a la misma estrategia: usar detenciones, cargos fabricados y la propia cárcel para castigar la fe y la disidencia, y advertir a quienes puedan hablar o adorar del mismo modo.
Por favor, no dejes de orar por la situación de Cuba y por tus hermanos en la fe allí que viven expuestos a estas represalias y a ser detenidos.
ORA
Ora por Ernesto y Kamil, todavía detenidos sin juicio después de cinco meses, para que Dios los proteja, les dé fuerzas y haya pronta justicia en su caso.
Da gracias por la liberación de Jonathan, y ora por su plena recuperación y por la sanación de su familia tras meses de separación.
Ora por la perseverancia de la Iglesia cubana en medio de esta crisis, y para que las iglesias puedan llevar a cabo su labor social sin obstáculos, con los recursos, la libertad y la oportunidad de servir a las comunidades más vulnerables del país.
fuente https://www.puertasabiertas.org/es-ES/actualidad/todos/crisis-de-cristianos-detenidos-en-cuba/









